La evolución del tatuaje en México: más de 24 años viéndola desde dentro
Actualizado: 28 sept
Hoy entrar a un estudio de tatuajes, elegir un artista por Instagram y ver personas tatuadas prácticamente en cualquier profesión parece completamente normal. Pero no siempre fue así.
Soy Benjamín Bahena, Benja o Mr. Cosa, y llevo más de 24 años trabajando profesionalmente en el tatuaje y la perforación corporal en Cuernavaca, Morelos. Así que una parte importante de la evolución reciente del tatuaje en México no solamente la he leído: me tocó vivirla desde dentro del gremio.

El tatuaje en México tiene una historia mucho más antigua
Hablar de la evolución del tatuaje en México no significa que todo haya comenzado en los años noventa. Las modificaciones corporales tienen antecedentes mucho más antiguos en nuestro territorio. Investigaciones sobre culturas mesoamericanas describen tatuajes y escarificaciones vinculados con identidad, estatus, pertenencia, rituales y otros significados sociales.
Lo que sí cambió profundamente durante las últimas décadas fue la manera en que la sociedad mexicana veía a una persona tatuada y también la manera en que se ejercía el oficio.
Cuando empecé: tatuarse todavía cargaba muchos prejuicios
Cuando yo comenzaba, el tatuaje todavía arrastraba una asociación muy fuerte con rebeldía, marginalidad, cárceles o determinados grupos sociales. Ese estigma está documentado también por investigadores mexicanos: durante buena parte del siglo XX, el tatuaje estuvo socialmente marcado y posteriormente comenzó un proceso de resignificación.
Para quienes trabajábamos en esto, el panorama era muy distinto al actual. Había menos acceso a equipo especializado, materiales, información técnica y espacios profesionales. Mucho del conocimiento circulaba directamente entre tatuadores y la experiencia se construía trabajando, observando y aprendiendo del gremio.

Los años 2000: algo empezó a cambiar
Con el nuevo milenio empecé a notar una transformación cada vez más visible. El tatuaje comenzó a salir de ciertos círculos y a entrar con mayor fuerza en la cultura popular. Internet, revistas, convenciones, televisión y posteriormente las redes sociales fueron abriendo una ventana enorme hacia estilos, artistas y formas de trabajar que antes eran mucho más difíciles de conocer.
También comenzó a crecer la exigencia del propio cliente. Ya no bastaba con saber tatuar: cada vez importaban más el diseño, el estilo personal del artista, la higiene, los materiales y la experiencia completa dentro del estudio.

Las convenciones y el intercambio entre tatuadores
Las convenciones fueron puntos de encuentro donde podíamos observar otras maneras de trabajar, conocer artistas, comparar equipos y descubrir estilos que estaban desarrollándose en otros lugares. Para un tatuador, ver trabajar a otros tatuadores siempre ha sido una escuela.

De oficio estigmatizado a profesión creativa
La percepción social también fue cambiando. Investigaciones de la UNAM han documentado ese tránsito del rechazo y el estigma hacia una aceptación mucho más amplia del tatuaje, junto con una creciente profesionalización de quienes se dedican al oficio.
Eso no significa que los prejuicios hayan desaparecido por completo. Pero hoy es normal atender a profesionistas, empresarios, estudiantes, madres y padres de familia, artistas y personas de contextos completamente distintos. El tatuaje dejó de pertenecer visualmente a un solo grupo.

La tecnología cambió el tatuaje, pero no sustituyó al artista
Máquinas, agujas, fuentes de poder, pigmentos, fotografía digital, tabletas para diseñar y herramientas de comunicación han cambiado muchísimo desde que empecé. Hoy un artista puede estudiar referencias de todo el mundo en segundos y mostrar su portafolio internacionalmente desde un teléfono.
Pero hay algo que la tecnología no reemplaza: criterio, dibujo, composición, conocimiento de la piel y horas reales de trabajo. Tener mejores herramientas abre posibilidades; saber utilizarlas sigue dependiendo del artista.

La seguridad también se profesionalizó
Otro cambio importante fue la regulación sanitaria. En México, COFEPRIS regula los servicios de tatuaje, micropigmentación y perforación desde 2012, incluyendo la Tarjeta de Control Sanitario para quienes realizan estos procedimientos y requisitos relacionados con los establecimientos.
Para mí esta evolución es fundamental. El tatuaje puede ser arte, identidad y expresión, pero siempre ocurre sobre una persona. La higiene, esterilización, manejo adecuado del material y seguimiento al cliente forman parte del trabajo profesional.
Las redes sociales cambiaron la manera de elegir tatuador
Antes, buena parte de nuestro trabajo viajaba de boca en boca o en carpetas físicas de fotografías. Hoy puedes abrir el teléfono y revisar años de trabajo de un artista antes de escribirle. Eso permite comparar estilos y encontrar a alguien cuyo trabajo realmente coincida con lo que buscas.
Lo que he aprendido después de más de 24 años tatuando
He visto cambiar máquinas, modas, estilos, materiales y generaciones completas de clientes. Pero hay algo que sigue siendo igual: detrás de cada tatuaje hay una persona que decidió confiarle su piel a otra.
Por eso, aunque la industria siga creciendo y la tecnología siga avanzando, para mí el centro del oficio continúa siendo el mismo: escuchar, orientar, diseñar y hacer el mejor trabajo posible para esa persona.

¿Hacia dónde va el tatuaje en México?
Seguramente veremos más especialización, nuevas tecnologías, artistas con estilos cada vez más definidos y clientes con mucha más información. También espero que siga creciendo la cultura de seguridad y profesionalización dentro del gremio.
Yo tuve la fortuna de ver una parte enorme de esta transformación desde una máquina de tatuar. Y todavía me emociona pensar que la historia sigue escribiéndose todos los días, literalmente sobre la piel.
Tatuajes en Cuernavaca: una historia que seguimos construyendo
Desde Mr. Cosas Tattoo Shop, en Plaza Cuernavaca, seguimos formando parte de esa evolución. Si estás pensando en tu próximo tatuaje, puedes acercarte, enseñarnos tu idea y platicar sobre el proyecto antes de decidir.
Gracias por acompañarme en este recorrido por más de dos décadas de cambios. — Benja, Mr. Cosa. Mr. Cosas Tattoo Shop, siempre tu lugar favorito.



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